Algunos se preguntarán qué hago cuando no estoy compitiendo… pues, sigo haciendo lo que más me gusta: volar.
Los fines de semana vuelo para mí o cuando tengo la oportunidad comparto el cielo con los demás, no sólo con mis compañeros de vuelo con quienes disfruto estar en tierra y encontrármelos en el aire, sino con personas que deciden dar un paso… al aire.
Algunos vienen muy decididos, otros nerviosos, otros vienen a probarle no sé qué a sus panitas y otros, a vencer sus miedos. Lo importante es que vienen y cuando cuento hasta tres y les digo: ¡corre como un muchachón grande! No hay vuelta atrás.
| Cuando corren bien, me hacen la vida más fácil |
La mayoría se asombran cuando les dicen “ella va a ser tu piloto” y ven a una enanita de 1,55 m; pero yo me divierto viéndoles las caras que ponen.
Aunque no tengo la cantidad de vuelo de los tanderos veteranos, creo que he desarrollado un radar para saber cuándo un pasajero va a correr bien o no, yo lo he llamado la actitud. Mientras les pongo el arnés, converso un poco con ellos y luego les doy las instrucciones para el despegue asegurándome que tengan toda su atención puesta en lo que estoy diciendo. Según su reacción, veo si tienen o no esta actitud de la que hablo y si no la tienen, llamo a Gilberto quien nunca me niega su ayuda y me remolca a los pasajeros nerviosos.
Las mujeres son generalmente las más decididas, vinieron a volar y a disfrutar, así que cuando estamos en el aire expresan su emoción y gritan eufóricas, algunas hasta le dicen a su parejo: ¡mi amor, esto es lo máximo!, habiendo éste dicho previamente: “dale tú, mi vida, yo te tomo las fotos”.
| Arianna Arteaga, fue una guachafita ese vuelo |
Durante el vuelo algo que se hace bastante es hablar. Todos preguntan muchas cosas, desde qué hago, dónde vivo, mi situación sentimental, hasta cosas más técnicas como qué tengo que hacer para mantenerme en el aire o de qué se tratan las competencias. A quienes están tensos, o hablan poco, les doy una guía turística de lo que tenemos alrededor para que se relajen y les muestro dónde están los morros de San Juan, el lago de Valencia, la Colonia Tovar, o algo tan sencillo como dónde está el despegue y aterrizaje. A todos les impresiona la vista. Hay algunos que se ponen más profunditos como una señora que me contó la historia de su primer matrimonio y hasta consejos me dio. Quienes están relajados y les veo chispa de volador, les doy los conductores un ratico y les explico cómo se vuela.
| Rafael Bolívar, disfrutó todo el vuelo y pedía más |
A veces me encuentro con personas a quienes no les sienta bien el vuelo y aunque lo disfrutan, se marean. La están pasando de lo lindo, pero cuando los ojos te dan una información y el oído otra, se acabó la diversión. La mayoría me lo dicen y para que sigan disfrutando el vuelo, les doy consejos que si mira las montañas, respira hondo, mira para acá, etc, vuelo en línea recta y generalmente funciona. Una sola vez un pasajero decidió mostrarme su desayuno y luego de mentirme sobre su peso para volar de primero y decirme que no dejaba a su novia volar porque “esto es cosa de machos”, no quiso decirme que se sentía mal y se inclinó para adelante pensando que no me daría cuenta y ahí salió todo: pastelito, café, jugo… todo plasmado en el equipo de vuelo. Posterior a la devolución de alimento vino el respectivo sermón de mi parte y el castigo: condiciones calientes en pleno mediodía de febrero = licuadora aérea.
Al volver a tierra, veo caras que no se parecen en nada a las que vi cuando les colocaba el casco. La mayoría tienen sonrisas de oreja a oreja, otros están aliviados por tocar tierra, unos abrazan, todos agradecen la experiencia.
| Otro cliente satisfecho (mi papá) |
Tengo once años volando parapente, he viajado por todo el mundo y he participado en eventos increíbles… para mí volar es como caminar, algo que se ha hecho normal pero que nunca deja de ser increíble. Compartir el cielo con los demás me hace recordar lo inusual de esta actividad y cómo me sentí el primer día que mis pies dejaron el suelo.
Ésta es la única forma de responder a lo que muchos preguntan: “¿y qué se siente al volar?”
Ésta es la única forma de responder a lo que muchos preguntan: “¿y qué se siente al volar?”